El grupo de científicos locales arrancó el desarrollo juntando malezas de las banquinas. La empresa forma parte del grupo Rosental.

La historia comenzó hace 10 años, cuando el Dr. Gustavo Sosa (ingeniero forestal y titular de Inbioar), junto a un grupo de profesionales comenzó a recolectar malezas desde La Pampa hasta Formosa y desde Córdoba hasta Corrientes. “Encontramos plantas que estarían produciendo herbicidas; las tomamos, las llevamos al laboratorio y después de 2400 muestras y 2 años de trabajo, llegamos a plantas que efectivamente estaban produciendo herbicidas”, le dijo a ON24 Gustavo Sosa.

“Quisimos hacer un desarrollo con una de ellas, que funcionaba muy bien como herbicida; purificar el principio activo”, explicó. Entonces, fueron al USDA en Oxford (Mississippi) y recibieron la ayuda del prestigioso científico Stephen Duke. “Publicamos un paper y el pasado martes 10 de Agosto recibimos una llamada que nos dijo que la presentación de patente que iniciamos juntos, con el USDA hace 5 años, acaba de ser otorgada, tenemos patente”, dijo orgulloso el científico rosarino. Un golazo.

El siguiente paso será “transferirlo a la industria”. “Ayer mismo me contactaron desde Alemania una empresa global para participar del proyecto para desarrollar esto a nivel comercial”, se jactó Sosa; factótum de esta historia que nace en Bv Seguí y Pueyrredón, en la zona sur de Rosario, donde se encuentra la firma que pertenece al grupo Rosental.

Biológico

“Cuando vos aplicas el herbicida a una planta, esta muere y el herbicida queda en el suelo; ¿para que lo querés en el suelo si la maleza murió?”, se preguntó Sosa. “Cuando llueve, ese herbicida va a las napas y como regalito te lo terminas tomando; estamos todos equivocados”, dijo. “Las partículas de polvo que vuelan alegremente llevan glifosato, atrazina u otro fitosanitario y eso va a la ropa, a los frutos, a todos lados”, advirtió el experto. “Hace años el pueblo era el lugar más sano del mundo, hoy es una coctelera química”, evaluó.

Un producto biológico mata la maleza y desaparece. “Como si tiraras un litro de leche o jugo en el suelo, desaparece en horas y la maleza muere”, graficó Sosa. Su idea es ir hacia un patrón de agricultura que esté en armonía con el medio ambiente. Entiende que el mundo va hacia ese modelo. De hecho, el mercado de productos biológicos esta creciendo al 16%. Las grandes firmas lo están mirando de reojo; e incluso algunas ya se están metiendo en el negocio.

¿Por qué no se hizo en Argentina?

“No pudimos trabajar con el Conicet”, disparó Sosa en el transcurso de la charla, refiriéndose a la negativa que tuvieron de parte del organismo nacional, cuando solicitaron espacio para llevar adelante el proyecto. Frente al desaire, recurrieron al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, que ahora se quedará con la mitad de una patente que podría haber permanecido en nuestro país.

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Fuente: ON 24

https://www.on24.com.ar/negocios/agro/desarrollo-rosarino-la-firma-inbioar-patento-junto-al-usda-un-herbicida-biologico